Alejandro Dumas

Alexandre Dumas Davy de la Pailleterie (Villers-Cotterêts, 24 de julio de 1802-Puys, cerca de Dieppe, 5 de diciembre de 1870), más conocido como Alexandre Dumas, y en los países hispanohablantes como Alejandro Dumas, fue un novelista y dramaturgo francés.

Su hijo Alejandro Dumas fue también un escritor conocido. Las obras de Dumas padre han sido traducidas a casi cien idiomas y es uno de los franceses más leídos. Varias de sus novelas históricas de aventuras se publicaron en formato de series, como El conde de MontecristoLos tres mosqueterosVeinte años despuésEl vizconde de BragelonneEl Tulipán NegroLa Reina Margarita y El Caballero de La Casa Roja. Sus novelas han sido adaptadas desde principios del siglo xx en casi doscientas películas. Escritor prolífico en diversos géneros, comenzó su carrera escribiendo obras de teatro. Escribió artículos en revistas y libros de viaje. Sus trabajos suman casi 100 000 páginas.

Su padre, el general Thomas-Alexandre Dumas, era originario de la colonia francesa de Saint-Domingue, actual Haití hijo del noble francés Alexandre Antoine Davy de la Pailleterie y de la esclava descendiente de subsaharianos Marie-Cessette Dumas. Además de ser hijo del general Thomas Alexandre Davy de la Pailleterie, lo era de Marie-Louise Elisabeth Labouret. Cuando tenía catorce años, Thomas-Alexandre fue llevado por su padre a Francia, donde se formó en una academia militar para después ingresar en el ejército francés, donde fraguó una brillante carrera.

El rango aristocrático de su padre ayudó a Alejandro Dumas a comenzar a trabajar para Luis Felipe I de Francia. Después se dedicó a la escritura, en la que triunfó muy pronto. Décadas después, con el ascenso de Luis Napoleón Bonaparte en 1851, Dumas cayó en desgracia y se marchó a Bélgica, donde vivió varios años. Viajó a Rusia, donde residió años antes de trasladarse a Italia. En 1861 fundó y publicó el periódico L’Indipendente, que apoyaba el esfuerzo de unificación de Italia. En 1864, regresó a París.

A pesar de estar casado, y en consonancia con la tradición de los franceses de clase alta de la época, Dumas tuvo decenas de amantes y al menos cuatro hijos ilegítimos. Uno de ellos, Alejandro Dumas (hijo), llegó a ser también un escritor de gran renombre gracias en parte al apoyo de su padre. El dramaturgo inglés Watts Phillips, que conoció a Dumas al final de su vida, describió al escritor francés como «el ser humano más generoso y con el corazón más grande del mundo. Era la criatura más deliciosa y egoísta sobre la faz de la Tierra: su lengua era como un molino de viento, una vez que se ponía en marcha, nunca sabías cuando iba a parar, especialmente si el tema era él mismo»

En 1846, cuando se encontraba en la cúspide de su carrera y su fama desbordaba las fronteras de su país natal, el ministro de Instrucción Pública de Francia, M. de Salvandy, invitó a Dumas a viajar a Argelia, a donde fue junto a su hijo y a un grupo de amigos. Recorrieron España y luego tomaron el barco La Veloce en el puerto de Cádiz, que los condujo a Argelia y Túnez. Las vivencias durante esos dos viajes se recogen en sus libros De París a Cádiz y La Veloce.

Amasó una considerable fortuna que dilapidó con prodigalidad en fiestas y cenas. Se hizo construir un castillo en Le Port-Marly denominado Monte-Cristo. Para ello llevó decoradores de Argelia y compró los muebles clásicos más caros. Mantenía a sus hijos, a las madres de ellos y a varias amantes, muchas de ellas actrices. Vivía con gran lujo y derroche; y aunque llegó a ganar sumas enormes de dinero, siempre estaba endeudado.

A pesar de la vejez y la enfermedad, los relatos de Dumas continuaban llenando los diarios de París. Así que hasta sus últimos días sus seguidores pudieron disfrutar de El caballero Hector de Sainte-Hermine, su última novela publicada por entregas en Le Moniteur Universal. También desde 1869 trabajó en la recopilación de recetas de cocina de varios países que había visitado, para publicarlas en un gran volumen. Ese libro se terminó póstumamente (1873), bajo el título de Gran diccionario de cocina.

En 1870 Dumas se refugia en la casa de campo de su hijo en Puys, imposibilitado de regresar a la capital por la guerra con Prusia y su estado de salud. Muere de un ataque al corazón el 5 de diciembre, el mismo día en que los prusianos entraban en el pueblo.

Publicó aproximadamente 300 obras y numerosos artículos, convirtiéndose en uno de los autores más prolíficos y populares de Francia. Sus novelas van desde la aventura a la fantasía, pasando por la historia.

Sepultado en el cementerio de su pueblo natal Villers-Cotterêts hasta el 30 de noviembre de 2002, cuando el presidente francés Jacques Chirac ordenó fuera sepultado en el Panteón de París.

Su cuerpo fue exhumado y en una ceremonia televisada fue depositado en el mausoleo, junto a otros ilustres escritores de Francia. El presidente francés reconoció que este hecho no se había llevado a cabo antes por el racismo que prevalecía en la sociedad y reconocía que la Francia ha tenido muchos escritores ilustres, pero ninguno tan leído como Dumas, ya que sus libros se han traducido a más de cien idiomas.

En su alocución, el presidente Chirac dijo:

“… Con Ud, nosotros fuimos D’Artagnan, Monte Cristo o Bálsamo; recorrimos las calles de Francia, participamos en batallas, visitamos palacios y castillos; con Ud, nosotros soñamos…”

Dumas también tiene un monumento en la Plaza de Malesherbes de París, que fue inaugurado en 1883. Esta estatua fue diseñada por Gustave Doré, y junto a la imagen en bronce del escritor, aparece su personaje más destacado, el famoso mosquetero D’Artagnan.

Hay también un museo en su nombre (y de su hijo) en Villers-Cotterêts.

En marzo de 1861, se proclama el reino de Italia , con Víctor Manuel II como rey. Dumas viajó allí y durante los siguientes tres años participó en el movimiento por la unificación italiana . Mientras estuvo allí, se hizo amigo de Giuseppe Garibaldi , a quien había admirado durante mucho tiempo y con quien compartía un compromiso con los principios republicanos liberales , así como la pertenencia a la masonería .

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