Fiódor Dostoyevski

Fiódor Mijáilovich Dostoyevski (Moscú, 11 de noviembre de 1821 – San Petersburgo, 9 de febrero de 1881) fue uno de los principales escritores de la Rusia zarista, cuya literatura explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa del siglo xix.

Es considerado uno de los más grandes escritores de Occidente y de la literatura universal. De él dijo Friedrich Nietzsche: «Dostoyevski, el único psicólogo, por cierto, del cual se podía aprender algo, es uno de los accidentes más felices de mi vida». Y José Ortega y Gasset escribió: «En tanto que otros grandes declinan, arrastrados hacia el ocaso por la misteriosa resaca de los tiempos, Dostoyevski se ha instalado en lo más alto».

La obra de Dostoievski influyó en la literatura mundial, en particular en los ganadores del Premio Nobel de Literatura, los filósofos Friedrich Nietzsche y Jean-Paul Sartre, así como en la aparición del existencialismo y el freudismo.

Durante toda su carrera literaria Dostoievski padeció una epilepsia que supo incorporar en su obra. Los personajes presentados con epilepsia son Murin y Ordínov (La patrona, 1847), Nelly (Humillados y ofendidos, 1861), Myshkin (El idiota, 1868), Kiríllov (Los demonios, 1872) y Smerdiakov (Los hermanos Karamázov, 1879-80). Dostoievski también supo utilizar la epilepsia para librarse de una condena vitalicia a servir en el ejército en Siberia. Aunque la epilepsia había comenzado durante sus años académicos como estudiante de ingeniería militar en San Petersburgo (1838-1843), el diagnóstico tardaría una década en llegar. En 1863 viajó al extranjero con intención de consultar a los especialistas Romberg y Trousseau. Stephenson e Isotoff apuntaron en 1935 la probable influencia Psique (1848), de Carus, en la construcción de sus personajes. Por contrapartida, la epilepsia de Dostoyevski ha inspirado a numerosos epileptólogos, incluyendo a Freud, Alajouanine y Gastaut. La de Dostoievski es la historia natural de una epilepsia que en terminología científica contemporánea se clasificaría como criptogénica focal de probable origen temporal. Sin embargo, más allá del interés que pueda despertar la historia clínica de un trastorno neurológico heterogéneo, bastante bien comprendido y correctamente diagnosticado en vida del escritor, el caso de Dostoievski muestra el buen uso de una enfermedad común por un genio literario que supo transformar la adversidad en oportunidad. Una de las ideas capitales en su obra (que un buen recuerdo puede colmar toda una vida de felicidad) guarda una estrecha relación con los momentos de éxtasis que alcanzaba el escritor durante algunos episodios de la enfermedad o en el momento (aura epiléptica) que anunciaba las crisis epilépticas más violentas, tal como fueron descritos en su obra literaria.

Dostoyevski terminó sus estudios de Ingeniería en 1843 y, después de adquirir el grado militar de subteniente, se incorporó a la Dirección General de Ingenieros en San Petersburgo.

En 1844, Honoré de Balzac visitó San Petersburgo. Dostoyevski decidió traducir Eugenia Grandet para saldar una deuda de 300 rublos con un usurero. Esta traducción despertaría su vocación y poco después de terminarla pidió la excedencia del ejército con la idea de dedicarse exclusivamente a la literatura. En 1845 dejó el ejército y empezó a escribir la novela epistolar Pobres gentes, obra que le proporcionaría sus primeros éxitos de crítica y, fundamentalmente, el reconocimiento del crítico literario Belinski. La obra, editada en forma de libro al año siguiente, convirtió a Dostoyevski en una celebridad literaria a los veinticuatro años. En esta misma época comenzó a contraer algunas deudas y a sufrir con más frecuencia ataques epilépticos. Las novelas siguientes —El doble (1846), Noches blancas (1848) y Niétochka Nezvánova (1849)— no tuvieron el éxito de la primera y recibieron críticas negativas, lo que sumió a Dostoyevski en la depresión.​ En esta época entró en contacto con ciertos grupos de ideas utópicas, llamados nihilistas,​ que buscaban la libertad del hombre.

Dostoyevski fue arrestado y encarcelado el 23 de abril de 1849 por formar parte del grupo intelectual liberal Círculo Petrashevski bajo el cargo de conspirar contra el zar Nicolás I. Después de la revuelta decembrista en 1825 y las revoluciones de 1848 en Europa, Nicolás I se mostraba reacio a cualquier tipo de organización clandestina que pudiera poner en peligro su autocracia.

El 16 de noviembre, Dostoyevski y otros miembros del Círculo Petrashevski fueron llevados a la fortaleza de San Pedro y San Pablo y condenados a muerte por participar en actividades consideradas antigubernamentales. El 22 de diciembre, los prisioneros fueron llevados al patio para su fusilamiento; Dostoyevski tenía que situarse frente al pelotón e incluso escuchar los disparos con los ojos vendados, pero su pena fue conmutada en el último momento por cinco años de trabajos forzados en OmskSiberia. Durante esta época sus ataques epilépticos fueron en aumento. Años más tarde, Dostoyevski le relataría a su hermano los sufrimientos que atravesó durante los años que pasó «silenciado dentro de un ataúd».15​ Describió el cuartel donde estuvo, que «debería haber sido demolido años atrás», con estas palabras:

En verano, encierro intolerable; en invierno, frío insoportable. Todos los pisos estaban podridos. La suciedad de los pavimentos tenía una pulgada de grosor; uno podía resbalar y caer… Nos apilaban como anillos de un barril… Ni siquiera había lugar para dar la vuelta. Era imposible no comportarse como cerdos, desde el amanecer hasta el atardecer. Pulgas, piojos, y escarabajos por celemín.

Fue liberado en 1854 y se reincorporó al ejército como soldado raso, lo que constituía la segunda parte de su condena. Durante los siguientes cinco formó parte del Séptimo Batallón de línea acuartelado en la fortaleza de Semipalátinsk en Kazajistán. Allí comenzó una relación con María Dmítrievna Isáyeva, esposa de un conocido suyo en Siberia. Se casaron en febrero de 1857 después de la muerte de su esposo. Ese mismo año, el zar Alejandro II decretó una amnistía que benefició a Dostoyevski, quien recuperó su título nobiliario y obtuvo permiso para continuar publicando sus obras.

Al final de su estadía en Kazajistán, Dostoyevski era ya un cristiano convencido. Se convirtió en un agudo crítico del nihilismo y del movimiento socialista de su época. Tiempo después, dedicó parte de sus libros Los endemoniados y Diario de un escritor a criticar las ideas socialistas.​ Estas críticas se fundamentaban en la creencia de que quienes las pregonaban no conocían al pueblo ruso y de que no era posible trasladar un sistema de ideas de origen europeo a la Rusia de entonces, de la misma forma que no era posible adoptar las doctrinas de una institución occidental como la Iglesia católica a un pueblo esencialmente cristiano-ortodoxo.​ Dostoyevski plasmaría estas convicciones en la descripción de Piotr Stepánovich para su novela Los endemoniados y en la redacción de las reflexiones del starets Zosima en «Un religioso ruso», de Los hermanos Karamázov.

Dostoievski fue acercándose progresivamente a una postura eslavófila moderada y a las ideas del ideólogo del paneslavismo Nikolái Danilevski, autor de Rusia y Europa. Su interpretación de esta filosofía rescataba el papel integrador y salvador de la religiosidad rusa y no consideraciones de superioridad racial eslava. Por otra parte, en su interpretación, la unión rusa y su supuesto servicio a la humanidad no implicaba desprecio alguno por la influencia europea, que Dostoyevski reconocía gratamente.​ Más tarde trabó amistad con el estadista conservador Konstantín Pobedonóstsev y abrazó algunos de los principios del Póchvennichestvo.

Con todo, posicionar políticamente a Dostoyevski no es del todo sencillo: como cristiano, rechazaba el ateísmo socialista; como tradicionalista, la destrucción de las instituciones y, como pacifista,​ cualquier método violento de cambio social, tanto progresista como reaccionario. A pesar de esto, dio claras muestras de simpatía por las reformas sociales producidas durante el reinado de Alejandro II, en particular por la que implicó la abolición de la servidumbre en el campo, dictada en 1861. Por otra parte, si bien en los primeros años de su regreso de Kazajistán era todavía escéptico respecto de los reclamos de las feministas, en 1870 escribió que «todavía podía esperar mucho de la mujer rusa» y cambió de parecer.

Su preocupación por la desigualdad social es notable en su obra y, desde un punto de vista cristiano ascético, creía —como luego reflejaría en su personaje Zosima— que «al considerar la libertad como el aumento de las necesidades y su pronta saturación, se altera su sentido, pues la consecuencia de ello es un aluvión de deseos insensatos, de ilusiones y costumbres absurdas», y quizás confiara, como dicho personaje, en que «el rico más depravado acabará por avergonzarse de su riqueza ante el pobre».23

En febrero de 1854, Dostoyevski le pidió por carta a su hermano que le enviara diversos libros, especialmente Lecciones sobre la historia de la filosofía, de Hegel.​ Durante su destierro en Semipalátinsk, planeó también traducir junto a Alexander Vrangel obras del filósofo alemán, pero el proyecto nunca se concretó.​ Según Nikolái Strájov, Dostoyevski le ofreció la obra de Hegel enviada por Mijáil sin haberla leído.

Dostoyevski murió en su casa de San Petersburgo, el 9 de febrero de 1881, de una hemorragia pulmonar asociada a un enfisema y a un ataque epiléptico. Fue enterrado en el cementerio Tijvin, dentro del Monasterio de Alejandro Nevski, en San Petersburgo. El vizconde E. M. de Vogüé, diplomático francés, describió el funeral como una especie de apoteosis. En su libro Le Roman russe, señala que entre los miles de jóvenes que seguían el cortejo, se podía distinguir incluso a los nihilistas, que se encontraban en las antípodas de las creencias del escritor.​ Anna Grigórievna señaló que «los diferentes partidos se reconciliaron en el dolor común y en el deseo de rendir el último homenaje al célebre escritor».

En su lápida sepulcral puede leerse el siguiente versículo de San Juan, que sirvió también como epígrafe de su última novela, Los hermanos Karamázov:

En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere produce mucho fruto.
Practicó el Rito de la Estricta Observancia Templaria como francmasón. 
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